Santo Domingo, 26 de enero de 2026- Cada 26 de enero, la República Dominicana conmemora con orgullo el natalicio de Juan Pablo Duarte y Díez, nacido en 1813 en la Ciudad de Santo Domingo durante el periodo histórico conocido como la “España Boba” . Duarte es reconocido como el principal arquitecto de la independencia nacional y el ideólogo fundamental de la soberanía dominicana, habiendo dedicado su vida y los bienes de su familia a la causa de la emancipación. Su nacimiento representa el inicio de un legado de sacrificio y patriotismo que permitió al pueblo dominicano forjar una identidad propia y un estado nación libre de toda dominación extranjera.
Un momento transformador en su juventud fue su viaje de estudios a Europa y Estados Unidos entre 1829 y 1832. Se cuenta que, al inicio de esta travesía, un capitán español lo humilló cuestionando su identidad y llamándolo “haitiano” por el pasaporte que portaba, lo que provocó que Duarte jurara probarle al mundo que los dominicanos eran dignos de su propio nombre. Durante su estancia en el viejo continente, Duarte asimiló las corrientes políticas liberales y observó el funcionamiento de instituciones democráticas en países como España y Francia, lo que consolidó sus convicciones nacionalistas
A su regreso en 1832, Duarte encontró a su pueblo bajo la misma dominación, pero esta vez volvió convencido de la necesidad de promover una separación definitiva, Para materializar sus ideales, fundó el 16 de julio de 1838 la sociedad secreta La Trinitaria, una organización clandestina cuyo lema “Dios, Patria y Libertad” se convirtió en el grito de guerra de la causa independentista, Además, impulsó las sociedades La Filantrópica y La Dramática, utilizando el teatro para difundir ideas de liberación y forjar una conciencia revolucionaria entre la población de manera velada.
A pesar de ser un hombre de ideas, Duarte no descuidó la preparación militar y se integró a la Guardia Nacional haitiana para adquirir conocimientos tácticos, unque tuvo que partir al exilio en 1843 debido a la persecución de las autoridades haitianas, su liderazgo inspiró a sus compañeros para proclamar la Independencia Nacional el 27 de febrero de 1844. Al retornar a la patria, Duarte demostró su integridad ética al rechazar proclamarse presidente sin el respaldo de elecciones democráticas, enfrentándose a sectores conservadores que preferían el autoritarismo o el protectorado extranjero.
Duarte no solo fue un militar y político, sino también un hombre de gran sensibilidad cultural; fue poeta, músico y practicante de esgrima, Su proyecto de nación era profundamente democrático y republicano, llegando incluso a redactar un proyecto de Constitución que contemplaba la importancia del poder municipal y la soberanía del pueblo. No obstante, sus choques con figuras como Pedro Santana le costaron el destierro perpetuo, llevándolo a vivir la mayor parte de su vida adulta en el exilio, sacrificando su bienestar personal por la coherencia de sus principios.
El patricio falleció en Caracas el 15 de julio de 1876, siendo el último de los Padres de la Patria en morir, Sus restos fueron trasladados a Santo Domingo en 1884 y desde 1944 descansan en el Altar de la Patria, donde el pueblo dominicano rinde tributo a su memoria. Al conmemorar su natalicio, la nación reafirma su compromiso con el ideal duartiano de que la República Dominicana debe ser siempre libre e independiente, recordándonos que “vivir sin patria es lo mismo que vivir sin honor”